viernes, 6 de noviembre de 2020

Del sesenta a los sesenta


Cuando era joven, me fascinaba lo que me contaban de la crisis de los cuarenta. Imaginaba una edad difícil, sin capacidad para aceptar el transcurso del tiempo, como si todos se volvieran locos, tratando de recuperar una juventud loca, en la que los maridos se buscaban chicas jovencitas o las mujeres se sometían a todo tipo de tratamiento para parecer más linda,  más seductoras. Es como si el mundo se moviera solo a través del sexo, si tan solo fueras coherente contigo mismo, si eras atractivo para los demás. 

Tengo que reconocer que a penas me rozó, es más, pienso que fue la etapa de mi vida en la que estuve más contenta con mis logros personales, tanto a nivel físico, profesional o cualquier otro ámbito que me rodeaba. Lo recuerdo como una etapa amable. En cambio, he llegado a la edad que sí se está transformando en una verdadera crisis. He tratado de reflexionar sobre ella desde el mes de agosto pasado, pero hasta hoy no he sido capaz de ponerle palabras.

Del sesenta a sesenta he llegado a mi gran Crisis. He perdido todo aquello que me hacía sentir completa: mi vista, mi trabajo, mi sonrisa.

No hay día que no perciba la Muerte cercana, como una compañera fiel que no te deja respirar.

La veo en mi madre, la cruel vejez que la ha postrado en una silla, en la que su mente no encuentra el camino de la realidad, en la que su vitalidad, su ironía, se han transformado en silencio o en un expresar constantemente: “quiero morirme”.

Me veo reflejada en ella. Mi rostro cada vez se parece más al suyo. Me da terror que deteriorarme de esta manera.

Ahora es cuando más me preocupa las relaciones sexuales, soy consciente de que mi organismo no responde, cuando quiero saber si aún puedo alcanzar la “cima”. Puede que tenga demasiado tiempo libre, ya que es un tema que nunca me obsesionó, pero hoy me siento frustrada.

Es muy triste sentirte que has llegado a los “sesientan  y no se levantan”.

Cuando oigo lo de la población envejecida, de necesidad de cuidados paliativos, antes lo veía tan lejano en el tiempo, que me afectaba lo justo para ser una buena persona, pero ahora me percibo como protagonista de “esa fiesta de punto final”.

Es el momento de dibujar una sonrisa, y que te diga que “aunque parezca mentira, me pongo colorada cuando me miras”.

Voy a seguir corriendo por Madrid Río, haciendo kilómetros, paseando por las aceras de Madrid, retorciendo mis articulaciones con el Pilates y dándote la murga con el blog “Reflexiones”.




2 comentarios:

  1. Buenas tardes!
    Tu palabras, tus pensamientos, tu miedos, tus reflexiones, jamás serán una murga para mí... Amiga mía, me siento en alguno de tus miedos identificada... no quiero, ni puedo, ni debo, contar mis miedos... Sí! Te lo creas o quizás no, yo tengo mucho miedo,no duermo por las noches, cuando tengo que descansar, para dar el cien por cien al día siguiente...
    Siento la tristeza en la mirada, siento el miedo, de quedarnos en el camino...no quiero pensar, que en un futuro cercano, no estéis en mi vida...
    El agotamiento psicológico de la situación actual de nuestras vidas me tiene agotada, y sin embargo no puedo dormir, no puedo descansar, es una sensación extraña de que algo va a pasar y estoy en alerta...
    Me entristece, pensar que te sientas tan baja de energía, y que tengas esos pensamientos, tu tienes mucho que enseñar, tienes mucho que dar...
    No te permito, si me permites! Que tengas esos pensamientos, eso es crear más dolor a tu vida, a tu entorno
    Seamos todo lo fuerte que podamos ser, primero por nosotras amiga

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    1. Son muy bonitas tus palabras, siento que tengas tanto miedo y aunque creas que al no permitírmelo puede hacerme bien, necesito escribir lo que siento para poder continuar con más energía. Como la mayoría de los que pasamos con el alma abierta, nos afecta más lo negativo que lo positivo. Quiero que sepas que para mi es una gran alegría saber que estas ahí. Cuídate mucho mucho y espero que vengan tiempos mejores.

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