CAPITULO XVI
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Este pollo está exquisito.
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¿Te gusta? Es una receta nueva.
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La salsa está muy sabrosa.
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Moja, querido, está hecha con mucho amor.
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Se nota. Tiene un gusto especial, no sabría decirte.
El
empezó a notar cierta dificultad para respirar, pero no le dio mucha
importancia. Ella se levantó para ir al baño.
-
Isabel, ven. No me siento bien.
Se
oía el ruido del agua al llenar la bañera.
-
Isabel, Su voz sonó asustada. Se le estaba inflamando la
glotis y la lengua casi no le cabía en la boca.
Isabel
apareció con el pelo envuelto en una toalla.
-
Isabel, la adrenalina, - susurró con un hilo de voz.
Ella
le miraba, una sonrisa se le dibuja, marcando un deje de ironía.
-
Creo que deberías pedírsela a alguna de tus queridas.
Estamos todas aquí, esperándote. ¿Te ha gustado la salsa de cacahuetes?
El
alzo la mano angustiado, notaba que la vida se le escapaba, ya no podía
respirar.
-La
adrenalina…
-
Amor, no puedo traértela. Hemos venido a recogerte para
marcharnos juntos al infierno.
El
cuerpo de Isabel yacía en la bañera. Dos cajas de ansiolíticos se hundían a medida que el cartón se mojaba.
Agua, lluvia, agua.

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