lunes, 10 de mayo de 2021

"Lluvia, agua, lluvia". Capítulo XV


 CAPITULO XV

Cada vez que la mira, se le llena la boca de saliva. Un cosquilleo de deseo se apodera de él.

-       Es imposible que me hallas olvidado, que no sientas nada por mí.

-       Hay un error en los presupuestos. Contabilidad ha revisado las cuentas del trimestre pasado. Le traigo la corrección para que la firme.

-       ¿Por qué no me contestas a los emails?

-       No me tortures más. Este es mi trabajo. El caso del que hablas, ya está cerrado y archivado. Por cierto, ¿qué tal la vida como abuelo?

-       Cuando lo tenga firmado, te llamo.

Le temblaban las manos de ira, nadie le rechazaba de esa manera. Se levantó del sillón. No era un anciano.

Un washap de su mujer.

-       ¿Vas a venir a comer?

Siempre el mismo tema, si vienes hago comida si no me voy a casa de la niña a cuidarla. Las mujeres son animales previsibles, ¿por qué no se preocupa por mí, en vez de ese mamoncete?

-       Sí, prepara algo rico.

-        

Un agradable aroma a café sale de la cocina. El se marchó de madrugada, dejando una rosa en el hueco de su almohada.

Hoy no tenía que ir a trabajar. Cogió la taza con las dos manos y se la acercó a los labios. Estaba muy caliente, era agradable dejarse embriagar por la ensalada de sensaciones.

Su piel estaba sudorosa, aún conservaba los efluvios de su marido. Era un hombre demasiado basto que estaba aprendiendo a ser un caballero. Nunca hubiese creído que se esforzaría tanto para hacerla feliz.

Lo malo es que la mayoría del tiempo estaba sola. Cuando volvía del trabajo, ya se había ido la chica de la limpieza, la comida estaba en el microondas y las paredes la recibían con un vació silencio.

Delicioso el perfume, tenía uno de esos nombres amanerados que nunca recordaba, pero que le encantaba como invadía  todos sus poros Se  quitó las zapatillas, aún tenía las uñas de los pies perfectamente pintadas, de ese rosa lacado, que tanto le gustaba a Paco.

Mañana tendría que quitarse la laca de las manos, pero hoy las dejaría para ver el contraste en la piel de Paco.

Su móvil está fuera de cobertura. No le voy a llamar a la comisaría, Andrés le gusta hacer comentarios soeces, y no tengo ganas de que le lleguen a Manuel.

Busca el último número de Cosmopolitan y lo hojea. Lo lanza contra el sofá y vuelve a llamar.

Supongo que se habrá enfadado conmigo. No creía que fuera tan estúpido. Sabe que si no le cojo el teléfono, es porque está él.

Me muero de aburrimiento. O está muy ocupado o muy mosqueado.

Nadie recuerda que Olmos llegará tarde, o que no llegara.

Alguien sugirió que lo tapasen con el comisario, pero no había nadie dispuestos a arriesgar nada por Olmos.


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