Si no lo has hecho , debo haberle descrito muy mal. Te lo descubriré cuando nos veamos.
CAPÍTULO XII
Llovía,
machacando una y otra vez el cristal. Todo estaba oscuro.
Lanzó
el abrigo al suelo. Se sentó en la cama. Una calada, un trago,
Susana,
esta habitación huele a muerte, a suciedad. ¿Por qué me abandonas? Yo soy tú y tú soy yo.
Nuestros
hijos nunca me han querido .Ahora tu coño
busca la polla de un Atleta, tan joven como nuestros hijos, pero mucho
más viril que yo.
¿Te acuerdas? Nunca estás en casa, nunca
hacemos el amor. Te fuiste para follar, no para hacer el amor. El amor lo hacías
conmigo cada día, cuando me calentabas la cena. Cuando al llegar tarde, me
quitabas la chaqueta y me masajeabas el cuello.
Se
me disparó la pistola antes de darle el
alto, pero no me merecía este destierro,
en este pueblo, que un día fue parte mía .Ahora sólo es agua, agua, y más agua.
No
te viniste conmigo, pediste la custodia de dos varones estúpidos. ¡Que buen
equipo formaron con tu pueril amante!
¡Mírame!
Te
lo dí todo. Mi vida, mi esperanza, mi mundo, todo. No tengo nada, un trabajo de
mierda en el que se aparece el Diablo,
en cuanto te descuidas. Ese Demonio que
me ataca, se ha personalizado en un asesino sn rastro. Un asesino que deja muertos pero que no me da
pistas para detenerle.
Ellos
me miran. Ellos creen que sé Quieri es. Ellos piensan que voy a dar un golpe de
mano y sacar el asesino de la chistera.
No
tengo nada. – susurró al cuello de la botella.
No
soy nada.
¡Susana,
sonríe para mí!
¡Susana
sueña conmigo!
Un
grito húmedo se escapó de sus labios, llamándola,
Arancha
abría los regalos que le había traído su marido. Un hermoso vestido de fiesta,
de un diseñador de París. Había invertido parte de lo que había ganado en el
último viaje, llevando naranjas a Suecia. Era tan delicado que parecía hecho
con alas de mariposa.
Fue
a la peluquería .Se envolvió en el rico vestido. Acariciaba la mano de su
marido mientras saboreaba un plato de
extraño nombre y escasa cantidad.
Notó
que vibraba su móvil. No se podía arriesgar a que fuera Paco, así que se hizo
la sorda.
Otra
llamada.
Fue
al aseo. Comprobó la llamada. Era de Paco.
No
había ningún mensaje, dos llamadas perdidas. No tenía ganas de escuchar sus
quejas. Era un buen tío. Tenía un polvo
estupendo, pero no donde caerse muerto.
Hoy no iba arriesgar toda su vida de policía acomodada por un inspector
fracasado.
Se retocó el maquillaje, se puso un poco más
de máscara de pestañas y color en los labios.
Tenía
en la mesa una copa de Champán, acompañada con unas pequeñas trufas de
chocolate.
Se
sentó de frente .Se quitó el zapato, mientras brindaban por los hijos que no
venían, le acariciaba con el pié el pene,
que reaccionaba al alcohol y a los estímulos. Una gota de champán se quedó
colgando del bigote, ella se la lamió descaradamente.
Paco
tenía razón, lo mejor de cualquier noche es encontrar el sexo entre las
miserias de la vida.

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