miércoles, 5 de mayo de 2021

"Lluvia, agua, lluvia."Capítulo XII

 

Compi, ¿le has descubierto?

Si no lo has hecho , debo haberle descrito muy mal. Te lo descubriré cuando nos veamos.


CAPÍTULO XII

Llovía, machacando una y otra vez el cristal. Todo estaba oscuro.

Lanzó el abrigo al suelo. Se sentó en la cama. Una calada, un trago,

Susana, esta habitación huele a muerte, a suciedad. ¿Por qué me abandonas? Yo soy  tú y tú soy yo.

Nuestros hijos nunca me han querido .Ahora tu coño  busca la polla de un Atleta, tan joven como nuestros hijos, pero mucho más viril que yo.

 ¿Te acuerdas? Nunca estás en casa, nunca hacemos el amor. Te fuiste para follar, no para hacer el amor. El amor lo hacías conmigo cada día, cuando me calentabas la cena. Cuando al llegar tarde, me quitabas la chaqueta y me masajeabas el cuello.

Se me  disparó la pistola antes de darle el alto, pero  no me merecía este destierro, en este pueblo, que un día fue parte mía .Ahora sólo es agua, agua, y más agua.

No te viniste conmigo, pediste la custodia de dos varones estúpidos. ¡Que buen equipo formaron con tu pueril amante!

¡Mírame!

Te lo dí todo. Mi vida, mi esperanza, mi mundo, todo. No tengo nada, un trabajo de mierda en el que se aparece el  Diablo, en cuanto te descuidas.  Ese Demonio que me ataca, se ha personalizado en un asesino sn rastro.  Un asesino que deja muertos pero que no me da pistas para detenerle.

Ellos me miran. Ellos creen que sé Quieri es. Ellos piensan que voy a dar un golpe de mano y sacar el asesino de la chistera.

No tengo nada. – susurró al cuello de la botella.

No soy nada.

¡Susana, sonríe para mí!

¡Susana sueña conmigo!

Un grito húmedo se escapó de sus labios, llamándola,

 

 

 

Arancha abría los regalos que le había traído su marido. Un hermoso vestido de fiesta, de un diseñador de París. Había invertido parte de lo que había ganado en el último viaje, llevando naranjas a Suecia. Era tan delicado que parecía hecho con alas  de mariposa.

Fue a la peluquería .Se envolvió en el rico vestido. Acariciaba la mano de su marido mientras saboreaba un plato de  extraño nombre y escasa cantidad.

Notó que vibraba su móvil. No se podía arriesgar a que fuera Paco, así que se hizo la sorda.

Otra llamada.

Fue al aseo. Comprobó la llamada. Era de Paco.

No había ningún mensaje, dos llamadas perdidas. No tenía ganas de escuchar sus quejas. Era un buen tío. Tenía un  polvo estupendo, pero no  donde caerse muerto. Hoy no iba arriesgar toda su vida de policía acomodada por un inspector fracasado.

 Se retocó el maquillaje, se puso un poco más de máscara de pestañas y color en los labios.

Tenía en la mesa una copa de Champán, acompañada con unas pequeñas trufas de chocolate.

Se sentó de frente .Se quitó el zapato, mientras brindaban por los hijos que no venían, le acariciaba con el pié  el pene, que reaccionaba al alcohol y a los estímulos. Una gota de champán se quedó colgando del bigote, ella  se la lamió descaradamente.

Paco tenía razón, lo mejor de cualquier noche es encontrar el sexo entre las miserias de la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario.