Hoy es un día muy especial para mi. Es el día que mi padre me felicitaba mi santo. Él decía que mi nombre se debía a Santa Catalina de Siena y no a la patrona de Jaén. Sólo se ha acordado una persona, la que lo es todo para mí.
Aquí te dejo el Capítulo VIII de " LLuvia, agua , lluvia."
CAPITULO VIII
Sentado en el salón de relax, donde se hacia la excepción a la ley del
tabaco, del Parador del Tui. Había madrugado mucho, estaba cansado, pero aún
quedaba la última conferencia. No podía concentrarse, aún la sensación de poder
le corría por las venas. Es probable que la policía le pusiera impedimentos,
pero no recordaba haber visto a nadie, y había tanta basura que era muy difícil
que los de la científica pudieran encontrar algo. Una carcajada silenciosa le
rasgó la cara. La policía era muy eficaz pero no era la de la televisión.
Abrió el portátil y repasó la presentación. Era un buen trabajo .No creía
que nadie se sintiera defraudado. Empezaría con el mismo chiste de siempre:
¿Qué harían si mañana desapareciera el Mundo? Todos daban respuestas
apocalípticas y se tronchaban de risa cuando contestaba que dejaría de
comprarlo y compraría La Razón.
Un nuevo email para ella, palabras dulces de amor y de deseo. ¿Por qué
decía esas cosas para luego ratificar que no es posible porque no puedo
renunciar a mi vida?
Un coche de policía se paró ante la puerta del Parador. Un inspector con el
abrigo mojado y expresión cansada se acercó a la recepción. Sabía que había una
reunión de un partido político, a lo mejor entre tanta gente encontraría un camino
a seguir. Desde la Central le había prometido mandarle refuerzos, e información
sobre las personas encontradas. Aún no las había identificado. En el universo
informatizado no había nadie que se escapara, alguien debería de echarles de
menos.
¿Tendrá que ver su identidad para que se haya producido el asesinato? ¿Será
que los eligieron al azar? ¿Será que uno es la víctima y los otros son daños
colaterales?
Las entrevistas no revelan nada. Ve como algunos se ponen nerviosos ante su
presencia, pero es normal, no suele inspirar confianza. Le ha impresionado el
ponente. Hacía mucho tiempo que no veía a alguien tan seguro de si mismo, con
tal capacidad que te hace sentir como si fueras un inepto.
Se va mañana, le gustaría poder hablar más con él, pero no tenía ninguna
razón para impedir que se fuera.
Arancha le revuelve el pelo y le consuela:
-
No te preocupes, a todos nos pasa
alguna vez-.
No hay nada más estúpido que tener un gatillazo en la
cama de la amante y además que te venga con comprensiones como si fuera tu
esposa.
Tira la sábana hacia atrás, se levanta, busca el calzoncillo bajo la cama,
y rebusca una colilla a medio apagar en el cenicero. Se había quedado sin
tabaco, tan oportuno como siempre.
-
Tienes muchas cosas que pensar.
-
No te molestes, lo siento. No
eres tú, simplemente mi cuerpo ha dejado la excitación entre los besos y la
penetración.
-
Joder, no hace falta que seas tan
gráfico. Estaba intentando que te fuera menos traumático.
-
¿Por qué las mujeres pensáis que
esto pueda ser un problema? No te lo creas, ni en broma. Me alivio e intento
ser amable porque tú no has llegado. El sexo es lo más egoísta de todas las
actividades humanas, pero todos queremos hacer creer o creernos que pensamos en
el otro.
Arancha le tira la almohada, se levanta, se echa la sabana por encima y se
va al cuarto de baño. El agua corre en el bidet, tapa unos pequeños sollozos.
Se seca los ojos, se da unos toques de color rosa en los labios y ensaya una
sonrisa.
-
¿Un poco de café?
-
Será mejor que me vaya. Eres
estupenda y no te mereces sufrirme.
Un ligero beso en los labios mientras se coloca el abrigo
que siempre está húmedo.
Parece como si el asesino quisiera que nos centráramos en
los vías crucis, pero ¿qué tiene que ver la muerte tan atroz con el sentido
religioso? Me parece más que busca un escenario terrorífico
que una razón al crimen. He sido un cretino con Arancha pero no puedo dejar de
pensar en este asunto.
Los de la Guardia se piensan que por venir de la central de
Madrid tengo una capacidad especial para resolver pero no puedo encontrar una
relación, ni siquiera puedo ponerme en la piel del asesino y mucho menos
hacerme a la idea de un perfil. ¿Por qué no me mandan ayuda? ¿La crisis?
La conferencia
fue todo un éxito. El policía parecía un tipo inteligente pero estaba dando
palos de ciego. Estaba pletórico, su ego se le salía por los poros.
Su habitación
estaba en el planta baja .Daba a un lindo jardín. Se puso la chupa, salió con el portátil a la luz de la luna,
saboreaba el cigarrillo, muy orgulloso de sí mismo.
Cariño:
no te he escrito este fin de semana .He tenido que reposar mis sentimientos y
volver a la tierra. Sigo pensando en ti. Mi deseo es estar contigo. Sueño en
beber ese jugo de tu sexo. Mojar tus braguitas de encaje. Sentir tus caricias,
entrar dentro de ti, en lo más profundo .Me hubiera derramado dentro de tu
manantial. Te has hecho la dueña de mis pensamientos.
(Cada día soy
más cursi).
Reescribe el email. Ella no le contesta
nunca. Siempre le susurra discretamente que entre ellos solo queda una dulce
resaca. La muy… ¡Cuándo se va a dar cuenta que no puede estar sin mi! ¡Cuándo
dejará de mirarme y volverá a tocarme!
No
me dice que no pero tampoco que sí. Si maniobro para acercarme, ella me escucha
con expresión cariñosa pero no me deja aproximar mi mano a la suya.
El
teléfono, “casa”, no contesta, se termina el cigarro y devuelve la llamada.
-
Estaba en el baño. No te preocupes. Regreso mañana.
Se
tumba en la cama, nota el roce del vello púbico de la muchacha, húmedo de
sangre , una sacudida nerviosa de su pierna, ese tic que le revela la necesidad
de tocarse, mover su mano con fuerza, con ritmo, más rápido, más rápido, una
décima de segundo, y las sábanas se cubren del líquido seminal, se da la
vuelta. Se queda dormido.