viernes, 28 de mayo de 2021

Nuestro huerto casero.

 ¡Han salido unos tomatitos! 


En el mes de febrero empezamos con los semilleros. Hemos trasplantado las matas a macetas. Seguimos el proceso con la misma ilusión que mis alumnos. En el "cole" lo llamábamos el laboratorio de producción de Oxígeno.  Cada alumno y alumna se ocupaba de la siembra, trasplante, y cuidado de una planta. Había algunos que no tenían paciencia. Cuando aparecían las dos primeras hojitas,  era una fiesta.

Eso nos pasa a nosotros, a mi esposo y a mí. Tenemos un balcón como "huerto" en el que hemos plantado: tomates cherry, chili, perejil y hierbabuena. Usamos el perejil  del balcón para aliñar los boquerones en vinagre, la hierbabuena para el caldo del cocido. Ahora, cuando maduren los tomatitos, están reservados para unas exquisitas ensaladas.

En casa tenemos dos balcones, tan "grandes" como las garitas de los soldados pero nos dan la satisfacción de cultivar en uno el "huerto" y en el otro el "jardín": un rosal, un lilo y dos geranios iluminan y hacen más llevadera la visión de la ciudad. 


Me produce nostalgia recordar este barrio, cuando las vecinas competían por tener los balcones floridos. La generación de mi madre ha  envejeciendo,  con ello los balcones han dejado de florecer. 







miércoles, 26 de mayo de 2021

Recomendación de lectura. 26/05/2021

 


Hoy, voy a recomendar lecturas infantiles. 

El autor que os presento, seguramente mis compis del cole  y mis alumnos del curso 17/18, le conocerán.

Os cuento que usamos como libro de lectura , uno de los suyos," El misterio de la fórmula robada", pocas veces he visto en clase, que los chicos y chicas se rieran a carcajadas.

Os estoy hablando de Israel Campos, compañero de trabajo en " CEIP Los Rosales". 

Acaba de sacar dos títulos más, aún no los he leído, pero es una buena oferta para los peques de la casa. No tengo que deciros los beneficios de leer, y si ese "vicio" se adquiere con sonrisas y misterios, es una receta muy saludable.

Es estupendo ver que los maestros no sólo educan en las aulas, sino que usan su creatividad para fomentar el gusto por la lectura.



martes, 25 de mayo de 2021

¿ 2050 ?



Cuando oigo la radio, mi mente se rebota, como si estuviera en un juego de pelota vasca.

No sé si escuché bien cuando el presidente del gobierno español dijo que en el año 2050, gracias al descenso demográfico habría más dinero para repartir, y que los discentes tendrían más medios para su educación, o algo parecido.

Dentro de 30 años todos estos jóvenes políticos serán octogenarios. La mayoría de la población estará tan envejecida que esos muchachos tendrán que mantener a más de un abuelo. Puede que toquen a más medios económicos, aunque esos medios deberán ser utilizados para cuidar a los abuelitos. ¿A cuántos tocarán cada hombre o mujer en edad de producir?

sábado, 22 de mayo de 2021

¿Migración?


Había una vez un Planeta que soñaba con no tener fronteras. Los gobiernos respetaban a sus ciudadanos, permitiendo que cada cual y cada quién buscara su futuro en el lugar que más les gustara.Las razones eran importantes pero no necesarias.  El médico se marchaba al país donde podía aprender o ganar más. El ingeniero donde se sintiera más valorado. El jornalero marchaba hacía  donde pudiera ofrecer mejor alimentación, educación y prosperidad a los suyos.
Alguien pensó que si se invertía en todos los países por igual, se cubrían las precariedades , con inversiones económicas, sanitarias y formativas, cada persona sería feliz allí donde nació.
Al abrir los ojos vi que ese mundo no existía, la gente tenía que franquear fronteras, se establecían conflictos, incluso batallas, porque los que más tienen quieren amasar más y los que carecen buscan la manera de sobrevivir.
Tenemos políticos muy ilustrados, ¿por qué no investigan la mejor manera para que todos vivan en armonía donde les apetezca?


jueves, 20 de mayo de 2021

Comer por comer


Supongo que habrás sacado alguna opinión de mi relato. Actualmente me pongo a escribir, pero no me sirve de válvula de escape. 

En estos últimos años he dejado que me envuelva la obsesión por comer.  Mi médica me ha mandado distintas medicaciones , antidepresivos, pero da igual, lo único que me consuela, es comer.

 Los hidratos de carbono, que por mi diabetes, deberían estar muy racionados, se han transformado en una trampa que me seduce, me tienta . Caigo una y otra vez en este pecado. A mi cuerpo le sobran varios kilos, siempre digo que empiezo mañana. Me justifico con que al menos salgo a correr 3 veces por semana y dos hago  pilates , por lo que mi peso está controlado.¡Ja! Las cremalleras no cierran, los botones se saltan, pero no consigo dejar de comer.

¿Trastorno de la alimentación? No lo sé. Quiero creer que es algo  puntual, pero los días han pasado a ser meses, los meses , años

¿Qué me provoca este descontrol?

Es posible que sean las distintas circunstancias que  me han acompañado desde mi jubilación. No las voy a reseñar .

¿ Me ayudas a encontrar la solución?

 

martes, 18 de mayo de 2021

Adicta a los audiolibros de Storytel


 Cuando podía leer me encantaba sentarme o tumbarme en el sofá a degustar las aventuras, las vidas, las historias...que aparecían en los libros. Era un gran vicio, cuando terminaba de preparar mi trabajo , siempre tenía un momento para zambullirme en sus páginas.

Hoy, como ya sabes , no puedo hacerlo. Me suscribí a la plataforma Storytel. Empecé escuchando/ leyendo cuando tenía tiempo libre. Ahora no puedo pasar sin ponerme los auriculares, planchando, pintando, recogiendo la casa, paseando, corriendo, siempre tengo un audiolibro. Tal vez no sea bueno, pero a mí me ayuda mucho a sentirme bien, incluso,  me hacen mucha compañía cuando mi mente divaga sobre lo que no debo divagar.


jueves, 13 de mayo de 2021

Recomendación de lectura. 13 de mayo de 2021

Gracias por haberme leído. 
Ahora te recomiendo un libro de verdad, de un autor que no conocía, Víctor del Árbol. La lectura que te propongo es "El hijo del padre". 
Como sabes mis lecturas son usando la plataforma de Storytel, ya conoces mi impedimento para leer. Este libro es una joya que te hace pensar en la naturaleza del hombre, aunque le cambies el escenario, ese hombre es el hombre.
Me ha hecho pensar mucho, me ha planteado preguntas. Ya me contarás que te ha parecido.


miércoles, 12 de mayo de 2021

"Lluvia,agua,lluvia."Capítulo XVI

Ayer no pude publicar el capítulo XVI  y último.
Espero que te haya interesado, o al menos que te haya despertado la curiosidad.
Gracias, gracias, gracias por haberlo leído.


CAPITULO XVI

-       Este pollo está exquisito.

-       ¿Te gusta? Es una receta nueva.

-       La salsa está muy sabrosa.

-       Moja, querido, está hecha con mucho amor.

-       Se nota. Tiene un gusto especial, no sabría decirte.

El empezó a notar cierta dificultad para respirar, pero no le dio mucha importancia. Ella se levantó para ir al baño.

-       Isabel, ven. No me siento bien.

Se oía el ruido del agua al llenar la bañera.

-       Isabel, Su voz sonó asustada. Se le estaba inflamando la glotis y la lengua casi no le cabía en la boca.

Isabel apareció con el pelo envuelto en una toalla.

-       Isabel, la adrenalina, - susurró con un hilo de voz.

Ella le miraba, una sonrisa se le dibuja, marcando  un deje de ironía.

-       Creo que deberías pedírsela a alguna de tus queridas. Estamos todas aquí, esperándote. ¿Te ha gustado la salsa de cacahuetes?

El alzo la mano angustiado, notaba que la vida se le escapaba, ya no podía respirar.

-La adrenalina…

-       Amor, no puedo traértela. Hemos venido a recogerte para marcharnos juntos al infierno.

El cuerpo de Isabel yacía en la bañera. Dos cajas de ansiolíticos se  hundían a medida que el cartón se mojaba.

Agua, lluvia, agua.

lunes, 10 de mayo de 2021

"Lluvia, agua, lluvia". Capítulo XV


 CAPITULO XV

Cada vez que la mira, se le llena la boca de saliva. Un cosquilleo de deseo se apodera de él.

-       Es imposible que me hallas olvidado, que no sientas nada por mí.

-       Hay un error en los presupuestos. Contabilidad ha revisado las cuentas del trimestre pasado. Le traigo la corrección para que la firme.

-       ¿Por qué no me contestas a los emails?

-       No me tortures más. Este es mi trabajo. El caso del que hablas, ya está cerrado y archivado. Por cierto, ¿qué tal la vida como abuelo?

-       Cuando lo tenga firmado, te llamo.

Le temblaban las manos de ira, nadie le rechazaba de esa manera. Se levantó del sillón. No era un anciano.

Un washap de su mujer.

-       ¿Vas a venir a comer?

Siempre el mismo tema, si vienes hago comida si no me voy a casa de la niña a cuidarla. Las mujeres son animales previsibles, ¿por qué no se preocupa por mí, en vez de ese mamoncete?

-       Sí, prepara algo rico.

-        

Un agradable aroma a café sale de la cocina. El se marchó de madrugada, dejando una rosa en el hueco de su almohada.

Hoy no tenía que ir a trabajar. Cogió la taza con las dos manos y se la acercó a los labios. Estaba muy caliente, era agradable dejarse embriagar por la ensalada de sensaciones.

Su piel estaba sudorosa, aún conservaba los efluvios de su marido. Era un hombre demasiado basto que estaba aprendiendo a ser un caballero. Nunca hubiese creído que se esforzaría tanto para hacerla feliz.

Lo malo es que la mayoría del tiempo estaba sola. Cuando volvía del trabajo, ya se había ido la chica de la limpieza, la comida estaba en el microondas y las paredes la recibían con un vació silencio.

Delicioso el perfume, tenía uno de esos nombres amanerados que nunca recordaba, pero que le encantaba como invadía  todos sus poros Se  quitó las zapatillas, aún tenía las uñas de los pies perfectamente pintadas, de ese rosa lacado, que tanto le gustaba a Paco.

Mañana tendría que quitarse la laca de las manos, pero hoy las dejaría para ver el contraste en la piel de Paco.

Su móvil está fuera de cobertura. No le voy a llamar a la comisaría, Andrés le gusta hacer comentarios soeces, y no tengo ganas de que le lleguen a Manuel.

Busca el último número de Cosmopolitan y lo hojea. Lo lanza contra el sofá y vuelve a llamar.

Supongo que se habrá enfadado conmigo. No creía que fuera tan estúpido. Sabe que si no le cojo el teléfono, es porque está él.

Me muero de aburrimiento. O está muy ocupado o muy mosqueado.

Nadie recuerda que Olmos llegará tarde, o que no llegara.

Alguien sugirió que lo tapasen con el comisario, pero no había nadie dispuestos a arriesgar nada por Olmos.


viernes, 7 de mayo de 2021

"Lluvia, agua, lluvia."Capítulo XIV


 

CAPÍTULO XIV

Paco Olmos, el mejor policía de su promoción. La mejor nota como investigador. No puedo descubrir ni una puta pista.

Otro trago, la botella número uno, rueda por el suelo, vacía

Mira la cartuchera que cuelga de la silla.

Saca el móvil del abrigo.

¡Arancha, no me falles!

¡Arancha, necesito tus besos!

¡Susana, ven!

No encuentra el número de Arancha, Sacude el móvil. No está  en  la A de Arancha, está en la P, de Pérez, Aranzazu.

Llamada pérdida.

El alcohol le sale por la comisura de los labios. Añade otra mancha a la camisa mojada.

-       Coge el teléfono, Arancha.

-       ¡Coge el teléfono, maldita seas!

-       ¡Zorra, coge el teléfono!

 

Llamada pérdida. “El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura, Inténtelo más tarde”.

 

Tira el terminal contra la pared. La carcasa sale por un lado, la batería hacía el otro.

-Susana, ¿dónde estás?- Susurra, y rompe en un llanto desconsolado, un llanto de alma rota.

 

 

Arancha le quita la corbata a su marido. Han aparcado en un camino cercano al monte, entre las sombras de los árboles y la oscuridad. Echa el respaldo del asiento hacia atrás y se remanga las faldas.

Hace rato que se ha quitado la ropa interior. Se la ha acercado a la nariz, y le ha puesto la mano en la entrepierna. El pie se resbala del acelerador. Copulan como adolescentes dentro del coche. Mañana, él vuelve a la carretera.

 

 

 

 

 

Apoya la cabeza entre las manos. Todo su cuerpo se estremece en un vaivén sin fin-

Muerte, sangre, cuerdas, senos apuntados,…

Agua, lluvia, lluvia.

Huele a sudor, a borrachera, a humedad, a vomito. Colgada en la funda está su salvación.

Nunca había vuelto a disparar. Tuvieron que obligarle para que renovara el permiso de armas. Ella estaba allí. Ella no le había abandonado.

Imaginaba el frío cañón contra el bajo de su mandíbula, para que no rebotase en el hueso. Trayectoria de entrada y salida. El techo manchado con parte de su cerebro, resbalando  por la pared. ¿Le preocuparía a alguien? ¿Alguien lloraría por él?

Se veía en la camilla de la Morgue, con una etiqueta en el dedo gordo. ¿Llorarían sus hijos? ¿Lo sentiría Susana? ¿Qué diría Arancha?

Las dos botellas rodaron cuando se levantó. Puso la mano en la cartuchera. Ella no se iba. Ella permanecía. Ella nunca le había abandonado.

La sopesó en su mano izquierda, la acarició con la derecha. Las lágrimas no le dejaban ver.

Un disparo

jueves, 6 de mayo de 2021

"Lluvia,agua,lluvia." Capítulo XIII


 Espero que lo vayas disfrutando, el relato crece porque tú lo lees.


CAPÍTULO XIII

Elena  sonreía feliz, El yerno olía a sudor y a snacks. Su mujer retocaba una y otra vez el embozo de la sábana.

Entró la enfermera para asear a la paciente y les hizo salir a todos del cuarto.

No merecía que le tratasen así. El era el padre, el seductor. Era Dios.

 

Su mujer no dejaba de hacer planes: Nos llevaremos a los chicos a casa, para que Elena descanse. Así podremos atender al niño, y Juan podrá ir a trabajar.

El capullo de Juan le ofreció la bolsa de los cacahuetes, ¡el muy estúpido todavía no sabe que soy alérgico!

-Creo que el año que viene deberías jubilarte, así podríamos disfrutar de nuestro nieto.

Creo, podría, deberías,… Esta mujer está loca. No soy un anciano. No me voy a hacer cargo de este mocoso, y mucho menos del engreído de Juan, que se cree con derecho a todo, porque folla con mi niña.

Un odio ancestral le tatúa en la cara una expresión que hace estremecerse a la misma muerte

No va a consentir que nadie le marque su camino.

Odia el día en que le dijo que estaba embarazada. El día que el médico dijo que era un embarazo de alto riesgo .Debía permanecer en la cama, hasta que naciera el bebé.

Odia el día que se lo contó a ella. Fue cuando dejó de proponerle el vivir juntos, cuando dejó de expresar su amor. Fue cuando, entre sollozos, le dijo que no era justo hacer desgraciada a la mujer que había sacrificado tanto para darle un hijo

No entendía como había sido tan torpe. Las mujeres tienen demasiada empatía con las que son madres.

Demasiadas equivocaciones para ser obra suya. Quiso arreglarlo pero nunca más tuvo sexo con ella. Cierto que hubo tocamientos cibernéticos pero jamás volvió a oler su vello púbico y a lamer sus labios vaginales.

¡No soy un viejo!

¡No soy ningún abuelo!

¿Abuelo?

¡Al diablo con todo! Ese pequeño miserable tiene que desaparecer.

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

"Lluvia, agua, lluvia."Capítulo XII

 

Compi, ¿le has descubierto?

Si no lo has hecho , debo haberle descrito muy mal. Te lo descubriré cuando nos veamos.


CAPÍTULO XII

Llovía, machacando una y otra vez el cristal. Todo estaba oscuro.

Lanzó el abrigo al suelo. Se sentó en la cama. Una calada, un trago,

Susana, esta habitación huele a muerte, a suciedad. ¿Por qué me abandonas? Yo soy  tú y tú soy yo.

Nuestros hijos nunca me han querido .Ahora tu coño  busca la polla de un Atleta, tan joven como nuestros hijos, pero mucho más viril que yo.

 ¿Te acuerdas? Nunca estás en casa, nunca hacemos el amor. Te fuiste para follar, no para hacer el amor. El amor lo hacías conmigo cada día, cuando me calentabas la cena. Cuando al llegar tarde, me quitabas la chaqueta y me masajeabas el cuello.

Se me  disparó la pistola antes de darle el alto, pero  no me merecía este destierro, en este pueblo, que un día fue parte mía .Ahora sólo es agua, agua, y más agua.

No te viniste conmigo, pediste la custodia de dos varones estúpidos. ¡Que buen equipo formaron con tu pueril amante!

¡Mírame!

Te lo dí todo. Mi vida, mi esperanza, mi mundo, todo. No tengo nada, un trabajo de mierda en el que se aparece el  Diablo, en cuanto te descuidas.  Ese Demonio que me ataca, se ha personalizado en un asesino sn rastro.  Un asesino que deja muertos pero que no me da pistas para detenerle.

Ellos me miran. Ellos creen que sé Quieri es. Ellos piensan que voy a dar un golpe de mano y sacar el asesino de la chistera.

No tengo nada. – susurró al cuello de la botella.

No soy nada.

¡Susana, sonríe para mí!

¡Susana sueña conmigo!

Un grito húmedo se escapó de sus labios, llamándola,

 

 

 

Arancha abría los regalos que le había traído su marido. Un hermoso vestido de fiesta, de un diseñador de París. Había invertido parte de lo que había ganado en el último viaje, llevando naranjas a Suecia. Era tan delicado que parecía hecho con alas  de mariposa.

Fue a la peluquería .Se envolvió en el rico vestido. Acariciaba la mano de su marido mientras saboreaba un plato de  extraño nombre y escasa cantidad.

Notó que vibraba su móvil. No se podía arriesgar a que fuera Paco, así que se hizo la sorda.

Otra llamada.

Fue al aseo. Comprobó la llamada. Era de Paco.

No había ningún mensaje, dos llamadas perdidas. No tenía ganas de escuchar sus quejas. Era un buen tío. Tenía un  polvo estupendo, pero no  donde caerse muerto. Hoy no iba arriesgar toda su vida de policía acomodada por un inspector fracasado.

 Se retocó el maquillaje, se puso un poco más de máscara de pestañas y color en los labios.

Tenía en la mesa una copa de Champán, acompañada con unas pequeñas trufas de chocolate.

Se sentó de frente .Se quitó el zapato, mientras brindaban por los hijos que no venían, le acariciaba con el pié  el pene, que reaccionaba al alcohol y a los estímulos. Una gota de champán se quedó colgando del bigote, ella  se la lamió descaradamente.

Paco tenía razón, lo mejor de cualquier noche es encontrar el sexo entre las miserias de la vida.

martes, 4 de mayo de 2021

"Lluvia, agua, lluvia". Capítulo XI

 

El fusilamiento del 2 de Mayo. Goya
Hoy es un día especial en la Comunidad de Madrid, como sabéis hay elecciones. Deseo que ,salga quien salga , se preocupe más de solucionar los múltiples problemas de los madrileños, que la de buscar la "basura" en el patio ajeno.


CAPÍTULO XI

Le faltaban dos camisas, ¿dónde las habría echado? No era la primera vez que venía de un viaje sin alguna prenda. Faltaba la camisa de seda, era increíble, ¿cómo puede olvidarse de una prenda tan cara?  Sobre todo porque se la había regalado por el aniversario de boda. Parecía que le había hecho mucha ilusión. Hubo una temporada que se la ponía hasta para ir a mear, y ahora se la olvida en un Parador.  A lo mejor, si llamaba, podría recuperarla.

-       Amor, ¿tienes el teléfono del Parador? Voy a preguntar si han encontrado tu camisa de seda.

-       No, no llames. He tirado la camisa.

-       ¿Por qué?

-       Se me enganchó en el pomo de la puerta y se rasgó toda la manga. Así que, para que no te disgustaras, la tiré.

-       ¿Y la azul?

-       Se la presté a un compañero porque se manchó la suya con salsa de tomate. Cuando le vea se la pido.

 

Le miró tratando de descubrir en que parte había empezado a tomarla por una ingenua o peor por una idiota. Era demasiado pero…

Sonó el teléfono. Era el marido de su hija.

-       Elena está de parto.

-       ¿ Cómo no me has llamado antes’

-       Pensamos que nos mandarían a casa, porque no tenía contracciones, pero al monitorizarla han descubierto que el bebé está sufriendo, así que han decidido provocarle el parto.

-       Ahora mismo vamos,

¿Vienes? Elena, está de parto.

 

Cogió las llaves del coche sin decir palabra.

 

-       Le han tenido que hacer una cesárea, el niño es muy grande y ella no dilataba lo suficiente.

No es posible. Soy joven, no soy un abuelo. Miraba la preocupación de su mujer y su yerno. Elena estaba en el quirófano y sólo pensaba en lo injusto que era el destino. ¡No quería, no podía, no debía, ser abuelo!

¿Cómo iba a seducirla? ¿Cómo despertaría sus instintos? ¡Viejo chocho!

Mantuvo el tipo, preocupándose por su hija. Alegrándose cuando el médico dijo que todo había ido bien. Puso cara de almíbar cuando le enseñaron el niño a través de las ventanas de neonatos.

Siempre se le había dado bien fingir. Nunca había experimentado ningún sentimiento, salvo el de la dominación por el sexo. Aquella criatura arrugada, con la nariz aplastada, era el principio de su fin.

Besó a Elena con dulzura, con intenso deseo de estrangularla, solo evidenció un ligero estremecimiento, que todos achacaron a la emoción de ser abuelo.

Hoy tenía que salir de caza, sí o si.

Con la excusa de que se había dejado la luz del baño encendida, salió del hospital. Se acercó a la calle donde algunas meretrices sonreían a los hombres y a las mujeres con su dentadura deteriorada por las drogas.

Le pagó a una y se metieron en un portal, donde no llegaban las cámaras de vigilancia. Sin mediar palabra, la arrinconó contra la pared. Le agarró del pelo y la penetró analmente con toda la fuerza que le daba el asco. Sacó el preservativo que se había confeccionado, todo adornado con trozos de cristal y púas de acero. La ensartó, mientras le tapaba la boca y la nariz. La muchacha se quedó apoyada en la pared, mientras un reguero de sangre, brotaba de su femineidad.  Entró en un gran almacén y se compró la misma ropa que llevaba. Se cambió en los aseos y con gran cuidado recogió todo.

Sabía que había sido descuidado, alguien podía haberle visto, pero dudaba que nadie se preocupara por la puta.

Mandó un email

“Querida mía, necesito tus besos, tus abrazos, No puedo vivir sin ti. La dejo y nos vamos lejos, muy lejos. Tu y yo.”

 

No sé porque la escribo, no me va contestar. Sabe perfectamente que no voy a renunciar a mi estatus pero al menos podría interesarse con mis propuestas.

No sabía que al otro lado de la línea una mujer lloraba, luchando contra sus intimaos deseos de estar con él. Su orgullo hubiese crecido tanto que no hubiese necesitado  ningún otro orgasmo.

lunes, 3 de mayo de 2021

"Lluvia,agua,lluvia"Capítulo X


 

CAPITULO X

Don Fermín seguía sentado en la misma mesa de siempre, tomaba un café con porras, mientras observaba a los parroquianos que entraban en el bar. Siempre estaba escandalizado. La vida actual le aterraba. Todo estaba fuera de su sitio, ni siquiera Dios tenía poder para amedrentar a estas ovejas.

Debía tener 15 años cuando se fue al internado de los Salesianos y terminó en el seminario pocos años después. Era maravilloso todo estaba bien, una cosa para cada sitio y un sitio para cada cosa. No importaba mucho si era o no justo, pero todos sabíamos lo que teníamos que hacer. Ahora, todo es discutible, todo está impregnado de una herejía continúa,  hasta el propio Papa no se muere y pasa las sandalias del Pescador a un franciscano con voto de pobreza, ¡inexcusable!

-       ¿Qué, don Fermín? De vuelta del Oficio.

-       Parece como si le hubiese pasado una excavadora por encima, inspector.

-       Casi. Me enfrento a un grave problema y no tengo ni idea. No me mandan a nadie, los informes del laboratorio son terriblemente lentos y no tengo ninguna pista sobre el caso.

-       Lo entiendo, he oído decir que ha sido algo monstruoso.

-       Muy cierto. No le puedo dar detalles porque está bajo secreto de sumario, pero nunca me había encontrado en una encrucijada así.

-       ¿Sólo es el trabajo? Parece como si hubieses desayunado whisky con café.

-       Es el trabajo, es la maldad de la gente, es una cama sin hacer con las sábanas húmedas,…

-       Vamos, cuéntame. En Dios siempre podemos encontrar consuelo.

-       -¿Dios? Se olvidó de mí, desde el día que hice la Comunión. Nunca le he necesitado ni Él a mí. He sabido pelear cada día contra mi destino pero la maldad de estos días, me sobrepasa.

-       No blasfemes. Dios nunca te ha olvidado, te ha permitido que utilices tu libre albedrío, pero siempre está cuando lo necesitamos.

-       ¡No me diga! ¿Dónde estaba cuando mataban a esos chicos? ¿Dónde cuando ellas gritaban mientras las torturaban? ¿Dónde, cuándo me dejo Susana?

-       Una confesión te hará bien.

-       Lo que necesito es una botella de whisky

-       ¿No digas eso? Acompáñame a la Iglesia, para que puedas confesarte como  Dios manda.

 

Paco Olmos, le mira, hace una mueca, saliendo del local sin decir adiós.

 

Este cura era un hijo de puta, no veía la manera de enterarse de todo, como una arpía vieja cotilla. Quiere mi confesión para saber mis miserias. Es bastante con que las sepa yo.

Hoy Arancha se ha marchado con su marido, cenarán, bailarán y follarán. Yo, aquí, escuchando a don Fermín y haciéndome preguntas sobre algo que cada vez entiendo menos.

 ¿Por qué tarda tanto el laboratorio? ¿Por qué no hemos encontrado ni una sola pista? ¿Por qué nadie ha reclamando los cadáveres?

Todos me miran, todos creen que yo tengo la solución, pero no, ni siquiera puedo pensar con claridad.

Entró en el colmado, compró dos botellas de whisky barato. Daba igual un Chivas que “Pis de gato”, tan sólo quiero escapar, al menos un minuto.

-¡No sé nada!- gritó al aire como si este pudiera oírle.

Se sentó en la plaza, justo en el momento que volvía a llover. Lluvia, lluvia, lluvia. Este país había perdido el sol en una timba de mafiosos.

Miró la escultura de los caballos, ¡ojalá fuera una bestia como aquellas! Inconsciente de su futuro y de su presente.

Empezó a notar que el abrigo se calaba, se incorporó con pereza, recogió las botellas del suelo.

 

 

Don Fermín pensaba en el inspector. Pocas veces había visto a un hombre tan hundido. Le corroía la conciencia por no haberle acompañado, parecía tan triste. Debería haber sido más insistente. Aunque de todas formas no sabía como podría haberle ayudado. Se escapaba de sus márgenes, de su mundo perfecto en el que todo debe estar es su lugar. Los policías debían proteger, y no presentar tanta debilidad. ¿Cómo podría nadie confiar en que cumpliría con su obligación?